A ver, dime si te ha pasado esto…
Sientes que por dentro hay una fuerza que quiere más.
Más conexión, más propósito, más sentido.
Pero afuera, tu día a día es una lista de pendientes, compromisos, pagos, ruido, rutina.
Como si tu alma estuviera gritando en un cuarto cerrado… y tú tuvieras la llave, pero no supieras dónde la dejaste.
Si sí…
Bienvenido al club de los que saben que hay algo más.
Y no, no estás loco. Estás despierto.
Existe un puente. Y sí, se puede cruzar.
En la porción Tzav del libro de Levítico, hay un versículo que parece normalito:
“Esta es la ley del holocausto, que se quemará toda la noche hasta la mañana…” (Levítico 6:2)
Pero en hebreo, hay una letra Mem más chiquita de lo normal en la palabra mokdá (“se quema”).
¿Y eso qué?
Pues esa Mem no es un error tipográfico.
Es un código.
¿Qué significa esa Mem miniatura?
En la Kabbalah, el valor numérico de la letra Mem es 40.
Y ese número aparece en un montón de momentos clave:
40 días de Moshé en el Monte Sinaí. 40 semanas de gestación. 40 años en el desierto. 40 días de diluvio.
Pero en este caso, el 40 no es solo tiempo…
Es transición. Es preparación. Es puente.
El puente entre lo de Arriba y lo de Abajo
Los sabios enseñan que ese pequeño Mem representa un pasaje angosto, delgado, frágil pero poderoso:
el puente entre los mundos superiores (espirituales) y los inferiores (nuestro mundo físico).
¿La buena noticia?
Todos lo podemos cruzar.
¿La no tan buena?
Solo puedes cruzarlo si reconoces que no estás solo.
Que todo lo que tienes, lo que haces, lo que vives… es ayuda del Cielo.
No se cruza con arrogancia.
No se cruza con ego.
Se cruza con humildad, con conciencia, con una rendición sabia.
¿Y cómo cruzo ese puente sin caerme?
Aquí va un pasito a pasito, estilo “modo humano”:
Haz una pausa al día para mirar al cielo. Literal. Reconoce que hay algo más grande que tú, y que te sostiene. Agradece conscientemente por lo invisible. ¿Respiras? ¿Piensas? ¿Tienes una nueva oportunidad hoy? Eso no es gratis. Actúa como si estuvieras siendo guiado (porque lo estás). ¿Qué harías hoy si supieras que no estás solo? Hazlo. Deja de dividir lo “espiritual” de lo “cotidiano”. Tu manera de hablar, cocinar, trabajar, amar… TODO puede ser un canal de Luz. No te castigues por perder el equilibrio. El puente es angosto, pero no está hecho para que te caigas. Está hecho para que aprendas a caminar con más conciencia.
Una reflexión de corazón a corazón
Todos queremos sentirnos conectados.
Pero muchos esperamos que la conexión llegue de golpe, como un rayo místico desde el cielo.
Y la verdad… es que la conexión se construye.
Con pasitos chiquitos, sinceros, diarios.
Como esa letra Mem diminuta que parece insignificante pero abre un portal cósmico.
Así también tus pequeñas acciones tienen poder celestial.
Hoy, tú eliges si cruzas o te quedas viendo el puente
No necesitas ser un sabio, ni estar “listo”, ni tener todo resuelto.
Solo necesitas reconocer que hay algo más.
Y tener la intención de caminar hacia allá.
Porque cuando das un paso con conciencia, el universo entero se acomoda para ayudarte.
¿Y ahora qué?
Cuéntame, si te nace:
¿Qué es eso que te impide cruzar hacia una vida más conectada?
Y si esto te resonó, compártelo con alguien que también siente que hay algo más…

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