Te lo digo desde el corazón:
Hay días en que uno se siente perdido aunque todo esté “en orden”.
Tienes trabajo, familia, salud…
Pero algo adentro hace ruido.
Como si la vida tuviera sentido para todos… menos para ti.
Y no estás solo.
A muchos nos pasa.
Ese ruido interno no es vacío: es tu alma tratando de recordarte algo.
Tu verdadero propósito.
El error más común (y más humano)
Nos la pasamos tratando de “hacer cosas importantes”:
ayudar, producir, dar consejos, compartir frases bonitas en redes…
Pero a veces, sin darnos cuenta, actuamos como candidatos espirituales, buscando votos de aprobación.
Decimos lo que los demás quieren oír.
Publicamos lo que da likes.
Hacemos cosas “buenas” solo porque se ven bien.
¿Pero y tú?
¿Tú dónde quedas?
¿Qué pasaría si dejaras de buscar aprobación… y empezaras a buscar alineación?
Los sabios enseñan que los ángeles tienen “una sola pierna recta”.
No porque anden brincando, sino porque caminan sin desviarse.
No se dejan afectar por lo que opinan los demás.
No pierden tiempo comparándose.
Van directo, con firmeza, hacia su misión.
Y tú también puedes caminar así.
Solo que necesitas algo más que fuerza de voluntad:
necesitas claridad interna.
¿Qué tanto cambias de “ropa espiritual”?
Hay una historia tremenda de un maestro que sudaba mientras aconsejaba.
Le preguntaron por qué, si solo estaba sentado…
Y respondió:
“Cada vez que alguien viene a pedirme ayuda, me quito mis ropas internas para ponerme en las suyas. Y luego debo regresar a las mías. Eso agota.”
Wow, ¿no?
Ser empático de verdad, conectar con otro sin perderte tú… es un trabajo enorme.
Y justo por eso, los sacerdotes se cambiaban de ropa entre rituales.
No por protocolo, sino porque cada acción requería una conciencia distinta.
Y tú también, al cambiar de “ropa interior” (mental, emocional, espiritual), te transformas.
El verdadero cambio empieza en ti
Hay otra historia brutalmente buena:
Un maestro le da a su discípulo la misión de cambiar el mundo.
Dos años después, el discípulo le dice:
“He viajado a muchas aldeas tratando de unir a la gente… pero no sé si lo he logrado.”
Y en sueños, el maestro le responde:
“Has viajado muy lejos por fuera… pero, ¿cuánto has viajado hacia adentro?”
Ahí está la clave.
Porque sí, ayudar a los demás es hermoso.
Pero si tú no estás alineado, conectado, claro… ¿desde dónde estás ayudando?
No viniste solo a evitar errores. Viniste a entregar algo.
Imagina a un chofer que regresa feliz de su misión.
“No choqué, no me multaron, todo salió bien”, dice.
“¿Y la entrega?”, le pregunta su jefe.
“¡Ah! Se me olvidó cargar el camión.”
¡Auch!
Y ahí está otra joya:
No vinimos solo a evitar problemas. Vinimos a entregar Luz.
¿Cómo conecto con mi verdadero propósito?
Te lo dejo en 6 pasos prácticos, reales y que puedes empezar hoy:
1. Haz silencio un momento y escúchate.
¿Qué te pide tu alma de verdad?
2. Suelta la necesidad de gustar.
Tu camino no necesita likes, necesita verdad.
3. Practica el “cambio de ropa”.
Cambia tu enfoque según lo que la vida te está pidiendo hoy.
4. Empieza contigo antes de salvar al mundo.
Tu mejor regalo a los demás es tu propia transformación.
5. Haz sacrificios reales, no teatrales.
Sacrificar tu ego, tu pereza, tus excusas… eso sí conecta con la Luz.
6. Recuerda: actuar con intención espiritual lo cambia TODO.
Lo mundano se vuelve sagrado cuando lo haces con conciencia.
Reflexión final (y va con cariño)
Tal vez tu verdadero propósito no sea algo que haces, sino alguien en quien te estás convirtiendo.
Y tal vez, solo tal vez…
has estado más cerca de lo que pensabas.
Tu alma no quiere una vida perfecta.
Quiere una vida auténtica.
Con Luz, con sentido, con conexión real.
¿Y ahora qué?
Cuéntame:
¿Qué acción vas a tomar hoy para conectar con tu propósito de verdad?
Y si esto resonó contigo, compártelo con alguien que también necesita recordarlo.
Porque cuando uno se alinea con su propósito… contagia a los demás.

Deja un comentario