Spoiler: No es el desayuno, es tu alma…
Todos corremos por la vida como si nos estuviera persiguiendo un dragón, pero ¿y si te detuvieras 5 minutos para hacer algo que literalmente puede cambiar tu energía, tu ánimo y tu destino?
Eso es el Tikkún HanNéfesh.
Una joya cabalística que no muchos conocen… ¡y menos practican!
La oportunidad que estás ignorando cada mañana
La Kabbalah dice que todos tenemos una especie de “panel de control espiritual” dentro del cuerpo.
No se ve en radiografías, pero los sabios del Zóhar y el Arí (sí, el mismísimo Itzjak Luria) enseñaron que hay puntos específicos por donde entra la Luz.
¡Y están conectados al Árbol de la Vida!
¿La buena noticia? Tú puedes activarlos.
¿La mejor? No necesitas incienso, túnicas ni cantar en arameo.
¿Cómo lo hago? Paso a paso para principiantes ocupados (y almas en apuros)
1. Respira y reconócete como morada de la Luz.
No eres cualquier cosa, compadre. Eres una chispita divina disfrazada de humano. Así que antes de revisar el celular… pon las manos en el pecho, respira profundo y reconoce eso.
2. Visualiza la Luz entrando en tu cuerpo.
Imagina puntos de luz recorriendo tu cuerpo: la coronilla, la frente, los ojos, la garganta, el corazón… hasta llegar a tus pies. Estás limpiando los canales, abriendo el wifi del alma.
3. Conecta con la intención.
Piensa algo como: “Estoy limpiando la oscuridad y permitiendo que la Luz fluya en mí”. Sin pose, sin presión. Esto es real, no es show.
4. Termina con gratitud.
Agradece por ese momento. No por lo que tienes, sino por lo que eres.
Reflexión sin filtros (ni incienso)
Yo antes pensaba que meditar era cosa de monjes o gente con mucho tiempo libre. Pero el Tikkún HanNéfesh me enseñó que la sanación real empieza cuando reconozco mi valor interno.
A veces nos sentimos mal y no sabemos por qué.
Nos duele el cuerpo, el corazón o la cabeza… y puede ser solo eso: canales bloqueados.
Cuando limpias tu alma, todo cambia. Hasta el café sabe más rico.
Créeme, no es magia, es energía bien dirigida.
Ahora tú: ¿te atreves a hacer el reset diario de tu alma?
No necesitas horas. Solo necesitas intención.
Pruébalo mañana. O mejor… ¡ahorita!
Te aseguro que en 3 días notarás la diferencia.
Y si lo haces, cuéntamelo. ¿Qué sentiste? ¿Qué cambió?
Tu alma te está esperando. Dale esos 5 minutos que tanto merece.

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