Neta, a veces parece que tienes todo para que las cosas funcionen…
Ya hiciste el trabajo interior, ya limpiaste, ya pediste, ya diste, ya soltaste…
Pero lo que tanto esperas no llega.
Y te empiezas a preguntar si estás bloqueado, si te falta algo, si el universo ya se olvidó de ti…
Pero ¿y si no es eso?
¿Y si el problema no es falta de trabajo… sino falta de orden?
La oportunidad que marca un antes y un después
La Kabbalah dice que fue hasta el primer día de Nisán que Moshé puso todo en su lugar, pieza por pieza, detalle por detalle…
Y solo entonces la Luz del Creador bajó y llenó el Tabernáculo.
El Tabernáculo ya estaba hecho desde antes.
Pero la Luz no bajó hasta que hubo orden.
Y aquí está la oportunidad:
No se trata de hacer más. Se trata de acomodar mejor.
Paso 1: Mira a tu vida como un Tabernáculo
Tu casa, tu cuerpo, tus relaciones, tu tiempo…
Todo eso es parte de tu Tabernáculo.
¿Ya está construido? Sí.
¿Ya lo valoras? Tal vez.
¿Está en orden? Ahí está el detalle.
Paso 2: Pon en su lugar lo que ya tienes
No es buscar más.
Es reconocer lo que ya hay… y darle estructura, intención, dirección.
Un Tabernáculo hermoso, pero desordenado, no sirve.
Tú puedes tener talentos, buenas intenciones, herramientas espirituales…
Pero si todo está regado, la energía no fluye.
Paso 3: Activa el poder de Nisán con conciencia
El primer día de Nisán es una puerta energética.
Es el día en que la Luz dijo: “Ahora sí, aquí puedo entrar.”
Y esa energía sigue viva cada año.
Úsala para ordenar, depurar, reiniciar.
Hazlo simple:
Limpia tu espacio. Acomoda tus prioridades. Cierra ciclos.
Y hazlo con intención: “Estoy abriendo espacio para la Luz.”
Reflexión sincera, de corazón a corazón:
A veces creemos que todo está trabado porque hicimos algo mal.
Pero muchas veces, solo está pendiente una última cosa:
Poner en orden lo que ya está.
No para controlar.
Sino para honrar.
Cuando acomodas, reconoces.
Y cuando reconoces, la Luz entra.
Hoy no sumes, acomoda.
Haz una cosa en orden y con intención:
Limpia un cajón. Cierra una conversación pendiente. Planea tu semana con claridad.
Hazlo como si estuvieras preparando tu Tabernáculo interior.
Porque sí… la Luz ya está lista para entrar.
Solo está esperando que le abras la puerta, con orden y corazón.
Si esto te resonó, compártelo.
Hay mucha gente allá afuera que tiene TODO… menos el orden que permite que la Luz fluya.

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