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¿Y si tu vida no está estancada… solo estás viendo todo como “normal”?

A ver, neta…¿Cuántas veces haces cosas “normales” sin saber que ahí, justo ahí, podría estar la llave para conectar con lo espiritual? O sea, dar un peso a alguien en la calle…Tener una plática sincera…Cocinar con amor…Incluso tener sexo… Y sin embargo, lo vivimos todo como si fuera automático.Pero la Kabbalah dice: todo acto físico…

A ver, neta…
¿Cuántas veces haces cosas “normales” sin saber que ahí, justo ahí, podría estar la llave para conectar con lo espiritual?

O sea, dar un peso a alguien en la calle…
Tener una plática sincera…
Cocinar con amor…
Incluso tener sexo…

Y sin embargo, lo vivimos todo como si fuera automático.
Pero la Kabbalah dice: todo acto físico es una oportunidad para revelar Luz.

La oportunidad que estamos dejando pasar:

El Zóhar enseña que el Tabernáculo no era solo una tienda bonita para rituales.
Era la muestra física de un proceso interno.
Cada objeto, cada acción, cada detalle… tenía la intención de elevar lo físico a lo espiritual.

Y eso no fue solo pa’ Moshé.
También es para ti.

Paso 1: Cambia el “modo automático” por presencia

No se trata de hacer “más cosas espirituales”.
Se trata de hacer lo mismo… pero con otra conciencia.

Ejemplo:
Ese cafecito de la mañana, ¿lo tomas en gratitud o mientras te quejas de la vida?
Ahí está la diferencia.
No es el café, es la intención.

Paso 2: Acepta que tu vida cotidiana es tu Tabernáculo

No necesitas ir a Jerusalén ni estar meditando en Tulum.
La Kabbalah dice que todo espacio puede ser sagrado si tú lo haces así.

Tu casa, tu coche, tu cuerpo, tu negocio, tu cama…
Todo puede convertirse en un altar.

Paso 3: Ordena antes de activar la Luz

El Tabernáculo no recibió la Presencia Divina hasta que todo estuvo en su lugar.
No por perfección, sino por intención y estructura.
Poner orden en tu vida no es aburrido, es un acto de apertura energética.

¿Tienes todas las piezas, pero no sabes por qué no se manifiesta nada?
Capaz solo te falta acomodarlas con conciencia.

No existe lo “físico” y lo “espiritual” como cosas separadas.
Eso es una ilusión.
Todo lo físico es potencialmente espiritual… si lo activas con conciencia.

No hay actos chiquitos.
Hay intenciones bajas.
Y eso se puede cambiar.

Tu día no es rutinario.
Es una serie de portales disfrazados de “cosas comunes”.

Hoy, escoge una sola cosa de tu día —la que sea—
y hazla con intención de elevarla:
• Comer con gratitud.
• Acomodar tu espacio con amor.
• Dar un servicio con el corazón.
• Respirar en silencio y agradecer.

Y luego obsérvate.
¿Qué cambió cuando lo físico se volvió espiritual?

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