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¿Te sientes desconectado espiritualmente? Capaz te falta esto (y no, no es otro taller)

Neta… ¿no te pasa que a veces sientes que haces de todo espiritualmente y aún así no conectas con nada? Meditas, haces tus rituales, limpias con copal, lees libros… pero por dentro sigue ese vacío, como si algo le faltara a la conexión.Y no, no es porque lo estás haciendo mal.Es porque muchas veces, nos…

Neta… ¿no te pasa que a veces sientes que haces de todo espiritualmente y aún así no conectas con nada?

Meditas, haces tus rituales, limpias con copal, lees libros… pero por dentro sigue ese vacío, como si algo le faltara a la conexión.
Y no, no es porque lo estás haciendo mal.
Es porque muchas veces, nos queremos conectar solos… y esto no se trata de ir solos.

La oportunidad que no se ve pero cambia todo:

La Kabbalah y el Zóhar nos enseñan que hay almas elevadas —los tzadikim— que nos ayudan a conectar más allá de lo que podríamos por cuenta propia.
Son canales vivos, aunque ya no estén físicamente.
No porque sean “mejores” que nosotros, sino porque ya recorrieron el camino y dejaron huellas de Luz.

Paso 1: Reconoce que no tienes que hacerlo solo

Moshé no solo era un líder. Era un canal.
La energía espiritual del Tabernáculo no bajó hasta que él, con su conciencia, la activó.
No era por su ego, era porque su alma estaba lista para ser ese puente.

¿Quién ha sido ese canal para ti? ¿Lo estás valorando?

Paso 2: Conéctate con los tzadikim (aunque no los conozcas en persona)

El Rav Brandwein —maestro del Rav Berg— no necesitaba decir mucho.
Solo con su presencia despertaba transformación.
Un día, solo con su mirada, hizo que el alcalde de Haifa dejara de fumar… porque el amor que transmitía era más fuerte que cualquier sermón.

Eso es un tzadik: alguien que vibra tan alto que te recuerda quién eres, sin decir una palabra.

Paso 3: Aprende de ellos, sin ponerlos en un altar

La idea no es idolatrar, sino emular.
Estudia sus enseñanzas, visita sus tumbas si puedes, lee sus historias, siéntelos cerca.
Cada vez que haces eso, te prestan su vasija. Te ayudan a recibir lo que tú, solito, no podrías cargar aún.

Esto no es religión, es conexión.
A veces nos cerramos porque creemos que tenemos que ser “suficientes” por nosotros mismos.
Pero la verdad es que fuimos diseñados para crecer en red, en comunidad, con guías, con almas espejo que nos eleven.

Rav Brandwein no era perfecto, pero sí era amor puro.
Y eso es lo que realmente transforma:
La gente que te ve con amor cuando tú ni puedes verte.

Hoy, haz esto:
1. Piensa en alguien que haya sido un canal de Luz en tu vida.
2. Agradécele, aunque sea en silencio.
3. Busca una enseñanza, historia o acción de algún tzadik que te inspire.
4. Imita ese acto, pero a tu manera.

Y si este mensaje te llegó al corazón, compártelo. Porque tú también puedes ser un canal para alguien más.

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