¿Alguna vez has sentido que la duda te paraliza? Tienes un sueño, una meta, algo que realmente quieres hacer… pero de repente una voz en tu cabeza dice: “¿Y si no funciona?”, “¿Y si no soy suficiente?”, “¿Y si todo sale mal?” Y entonces, pum, te quedas en el mismo lugar.
Déjame decirte algo: esa duda no eres tú. Es un intruso. Un enemigo disfrazado que ha estado saboteándote sin que te des cuenta.
Los sabios de la Kabbalah lo llamaban Amalek. Pero no pienses en él como un enemigo externo, sino como esa voz interna de inseguridad que te frena. Amalek es la duda (Safek), el peor ladrón de oportunidades.
Pero aquí viene la buena noticia: puedes eliminarlo.
La gran oportunidad: Liberarte de la duda y desbloquear tu verdadero poder
Imagina un mundo donde tomas decisiones sin miedo, donde confías en ti mismo, donde cada paso que das lo haces con certeza. Ese mundo es posible. Pero para llegar ahí, hay que erradicar la duda de raíz.
Aquí te dejo el paso a paso para lograrlo:
1. Reconoce que la duda no eres tú
Esa voz que dice “no puedes” no es real. Es un programa viejo, una creencia limitante que se ha instalado en tu mente. Cuanto más la escuchas, más fuerte se vuelve. ¿Cómo la identificas? Presta atención cada vez que piensas en algo y sientes miedo. Ahí está Amalek en acción.
2. Haz lo contrario de lo que la duda te dice
Si la duda dice “no lo hagas, espera a que todo sea perfecto”, hazlo de inmediato. Si dice “no eres lo suficientemente bueno”, actúa como si lo fueras. Tu seguridad crece con la acción, no con la espera.
3. Recuerda un momento en el que sí confiaste en ti
Todos hemos tenido momentos donde tomamos una decisión con seguridad y funcionó. Revívelo en tu mente. Si lo hiciste una vez, puedes hacerlo otra vez.
4. Habla en positivo (sí, de verdad ayuda)
Las palabras crean realidad. En lugar de decir “no sé si puedo”, prueba con “esto me va a salir increíble”. No es magia, es programación mental.
5. Conéctate con la certeza más grande
La Kabbalah dice que la duda solo existe cuando olvidamos que hay una inteligencia superior guiándonos. No estás solo. No estás en esto a la deriva. Si tomas acción, la vida te respalda.
Reflexión final: ¿Qué pasaría si hoy decides confiar en ti?
Piensa en esto: ¿Cuántas oportunidades has perdido por dudar? ¿Cuántos sueños dejaste en pausa por miedo?
Ahora imagina cómo sería tu vida si confiaras en ti un 100%.
Llamado a la acción: ¿Aceptas el reto?
Por las próximas 24 horas, cada vez que sientas duda, haz exactamente lo contrario de lo que la duda te dice. Luego, vuelve aquí y cuéntame en los comentarios qué pasó.
¿Te atreves? 😉

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