Voy a ser directo: si sientes que, a pesar de todo tu trabajo espiritual, sigues tropezando con las mismas piedras, hay algo que no estás viendo. Tal vez meditas, estudias, haces buenas acciones, pero en el fondo… sigues sintiéndote igual.
¿La razón? No has construido tu Tabernáculo interno.
Sí, el mismo concepto que aparece en la Torá y el Zóhar, pero no en un sentido físico, sino como un proceso de transformación personal real. Hoy te voy a explicar cómo construirlo y, lo más importante, cómo usarlo para dar el salto que llevas tiempo buscando.
La oportunidad: Construye tu Tabernáculo interno y cambia tu energía
El Tabernáculo no era solo un santuario, era un reflejo del trabajo interno que cada persona debe hacer. Su construcción nos enseña que la espiritualidad no es una idea abstracta, sino algo que requiere estructura, intención y acción.
Si tu crecimiento espiritual se siente estancado, es porque tu “templo” interno no está bien construido. Aquí te dejo tres pasos clave para levantarlo y activar el cambio en tu vida.
Paso 1: Cimientos sólidos – La sinceridad como base
Vamos a ser realistas. No puedes avanzar espiritualmente si no eres brutalmente honesto contigo mismo. No hay atajos, no hay “pose espiritual” que engañe a la energía.
Pregúntate:
• ¿Te muestras como realmente eres o solo lo que crees que los demás esperan?
• ¿Tus acciones espirituales vienen del corazón o son una rutina vacía?
• ¿Has enfrentado tu sombra o sigues escondiendo partes de ti?
El Tabernáculo estaba recubierto de oro por dentro y por fuera. Esto nos enseña que no basta con verse bien exteriormente, lo importante es lo que hay dentro.
Si hay una desconexión entre lo que muestras y lo que realmente eres, tu Tabernáculo interno está flojo. Empieza por ser honesto contigo mismo, sin juicios, sin excusas.
Paso 2: Derriba el ego – Más espacio para la Luz
Aquí viene el punto incómodo: el ego es la barrera que impide que la Luz fluya en tu vida.
Y no, el ego no es solo arrogancia. También es victimismo, autosabotaje y miedo al cambio. Es esa voz que te dice que “tienes razón”, que “los demás deberían cambiar”, que “tú ya has hecho suficiente”.
En el Templo Sagrado, el Arca del Pacto tenía el mismo tamaño que la puerta, pero al entrar, milagrosamente encajaba. Esto nos enseña que cuando nos hacemos pequeños en humildad, se abren puertas que parecían imposibles.
Pregunta clave: ¿Qué área de tu vida necesita más humildad y menos ego?
Paso 3: El propósito – Conéctate con la Luz de verdad
El Tabernáculo no era solo un espacio físico, era un canal de conexión con lo Divino. Y lo mismo pasa contigo: si no tienes un propósito claro, tu energía se dispersa y te sientes perdido.
La pregunta más importante: ¿Para qué estás haciendo todo esto?
• Si tu trabajo espiritual es solo para sentirte “mejor”, no es suficiente.
• Si lo haces por reconocimiento o por miedo, es hora de recalibrar.
• Si realmente quieres transformar tu vida y la de los demás, empieza a vivir con intención.
Cuando el Tabernáculo interno está bien construido, la Luz no solo entra, sino que también la puedes compartir con los demás. Y ahí es cuando la verdadera magia sucede.
Reflexión: La transformación real empieza cuando tú decides
El Tabernáculo no era para Dios, era para las personas. Era una herramienta de conexión, de transformación y de expansión de la Luz.
Hoy tienes la oportunidad de construir el tuyo. No es un concepto bonito, es una práctica real. Y todo empieza con un primer paso: ser radicalmente honesto contigo mismo y empezar a actuar desde la autenticidad.
Tu turno: ¿Cuál va a ser tu primer paso hoy?
Déjamelo en los comentarios. ¿Qué área de tu vida necesita más sinceridad, menos ego o más propósito? Quiero leerte. ¡Vamos juntos en esto! 🔥

Deja un comentario