Vamos a ser honestos. ¿Cuántas veces te has sentido desconectado, como si algo te faltara, pero no sabes exactamente qué? Tienes días buenos, sí, pero también esos en los que la ansiedad, la rutina y el caos parecen llevar el volante. ¿Y si te dijera que la clave para encontrar claridad, propósito y verdadera paz ya fue revelada hace miles de años en la construcción del Tabernáculo? Sí, el mismo que aparece en la Torá. Pero espera, no estoy hablando de un edificio antiguo con oro y madera de acacia. Estoy hablando de ti.
La gran oportunidad: construir tu propio Tabernáculo interno
El Tabernáculo no era solo un lugar físico donde la Presencia Divina se manifestaba. Su verdadera enseñanza es que cada persona tiene la capacidad de construir un espacio sagrado dentro de sí misma. No necesitas piedras, ni oro, ni un sumo sacerdote. Solo necesitas las herramientas correctas para transformar tu vida desde adentro.
Y aquí viene la gran pregunta: ¿Cómo se hace esto? Vamos paso a paso.
Paso 1: La estructura—haz espacio para lo que importa
El Tabernáculo tenía una estructura clara y bien definida. No era un cúmulo de cosas al azar. Todo estaba en su lugar y con un propósito. ¿Y tú? ¿Tienes un espacio mental y emocional ordenado o sientes que todo es un revoltijo de pensamientos, preocupaciones y pendientes?
Aquí está el truco: tienes que hacer espacio para la Luz en tu vida. Empieza por eliminar lo que no sirve: relaciones tóxicas, pensamientos negativos y excusas. Si el Tabernáculo hubiera estado lleno de desorden, ¿cómo iba a habitar la Presencia Divina ahí?
Paso 2: Los materiales—elige con qué construyes tu vida
El Tabernáculo se construyó con materiales específicos: oro, plata, madera de acacia… cada uno con un significado profundo. Y aquí la pregunta clave: ¿con qué materiales estás construyendo tu vida?
• ¿Tu “oro” es la autenticidad o el qué dirán?
• ¿Tu “madera” es la resiliencia o la comodidad?
• ¿Tu “plata” es la gratitud o la queja constante?
Empieza a elegir conscientemente con qué materiales quieres construir tu Tabernáculo interno.
Paso 3: El Arca—conéctate con la Fuente de Luz
En el centro del Tabernáculo estaba el Arca del Pacto, el lugar donde se manifestaba la mayor Luz. No era un adorno, sino el núcleo de todo.
¿Cuál es tu Arca? ¿Qué es lo más sagrado en tu vida? ¿En qué confías cuando todo parece derrumbarse?
Conectar con la Luz del Creador no es cuestión de misticismo esotérico imposible. Es una decisión diaria. Medita, reza, estudia, busca elevar tu conciencia. No puedes construir un Tabernáculo sin su Arca, y no puedes encontrar verdadera paz sin un propósito profundo.
Reflexión: El Tabernáculo no era para Dios, era para ti
Dios no necesitaba un edificio para habitar. La construcción del Tabernáculo fue un ejercicio para el pueblo de Israel, un reflejo de su trabajo interno. Lo mismo pasa contigo. No necesitas esperar a que “todo esté perfecto” para sentir paz y plenitud. Necesitas empezar a construir, con lo que tienes, desde donde estás.
Tu turno: ¿Qué primer paso vas a dar hoy?
No dejes esto como una lectura interesante y ya. Elige un área de tu vida que necesite orden, estructura o más Luz y empieza a trabajar en ella hoy mismo. Déjamelo en los comentarios: ¿cuál va a ser tu primer paso para construir tu Tabernáculo interno? ¡Te leo!

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