Voy a decirlo sin rodeos: quizá no tienes lo que deseas porque no tienes espacio para recibirlo. No porque no lo merezcas, no porque “el universo esté en tu contra”, sino porque tu vasija es demasiado pequeña.
La Kabbalah lo explica así: todo en el universo es Luz, abundancia, amor y energía. Pero para que puedas recibirlo, necesitas una vasija lo suficientemente grande. Si solo piensas en recibir para ti, la vasija es minúscula y la Luz no cabe. Si expandes tu deseo para compartir, abres el canal para que la Luz fluya sin límites.
Y aquí está la gran oportunidad: aprender a recibir más… dando más.
La Oportunidad: Expandir tu vasija para recibir sin límites
El Zóhar dice que fuimos creados con el Deseo de Recibir, pero la clave está en qué hacemos con ese deseo.
Si solo queremos para nosotros mismos, la energía se bloquea. Pero si transformamos el deseo de recibir en deseo de compartir, el flujo se expande y la Luz entra en nuestra vida sin restricciones.
¿Quieres recibir más amor, abundancia, felicidad? Aquí está el proceso:
Paso 1: Identifica tu tipo de deseo
Pregúntate con sinceridad:
• ¿Quiero esto solo para mí o para compartirlo con el mundo?
• ¿Mi deseo ayuda a otros o solo me beneficia a mí?
• ¿Estoy dispuesto a dar antes de recibir?
El Zóhar dice que cuando nuestro deseo es solo para nosotros, creamos una barrera energética. Cuando queremos recibir para dar, esa barrera desaparece.
Paso 2: Expande tu vasija
Imagínate que tienes un vaso pequeño y quieres recibir un litro de agua. No cabe. La única solución es conseguir un recipiente más grande.
Para recibir más en tu vida, tienes que expandir tu capacidad de compartir.
• ¿Quieres más amor? Empieza a darlo sin esperar nada a cambio.
• ¿Quieres más dinero? Usa lo que tienes para ayudar a otros.
• ¿Quieres más felicidad? Haz algo bueno por alguien más cada día.
Parece ilógico, pero así funciona la energía del universo.
Paso 3: Resiste el Deseo de Recibir Solo para Ti
El Rav Ashlag explica que el ego siempre buscará acumular y retener. Pero cada vez que superamos ese impulso y elegimos compartir, rompemos la barrera que nos separa de la Luz.
Piensa en la gente más plena que conoces. No son los que solo toman, sino los que dan sin miedo. Porque dar no te quita, te multiplica.
Reflexión: ¿Cuánto puedes recibir realmente?
Si hoy sientes que algo falta en tu vida, pregúntate ¿estoy preparado para recibirlo? No basta con quererlo, tienes que tener el espacio para sostenerlo.
El universo no castiga, pero tampoco desperdicia. Si tu deseo es egoísta, la Luz no fluye. Si es para compartir, se abre un canal infinito.
Llamado a la Acción: ¿Vas a seguir reteniendo o vas a empezar a expandir?
Mírate con honestidad: ¿en qué área de tu vida te sientes estancado? ¿Cómo podrías compartir más para expandir tu vasija?
Escríbelo en los comentarios o dime en privado. Porque la pregunta no es “¿por qué no recibo lo que quiero?”, sino “¿cómo puedo expandirme para que la Luz llegue sin límites?”

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