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¿Estás Listo Para Salir de Tu Egipto Personal?

Hablemos de Egipto. Pero no del país, ni de las pirámides, ni de los faraones con coronas doradas. Hablemos del Egipto simbólico en el que todos hemos estado alguna vez. Ese lugar donde te sientes atrapado, repitiendo los mismos patrones, con dudas, miedos y excusas que te impiden avanzar. Según la Kabbalah, Egipto (Mitzráim en…

Hablemos de Egipto. Pero no del país, ni de las pirámides, ni de los faraones con coronas doradas. Hablemos del Egipto simbólico en el que todos hemos estado alguna vez. Ese lugar donde te sientes atrapado, repitiendo los mismos patrones, con dudas, miedos y excusas que te impiden avanzar.

Según la Kabbalah, Egipto (Mitzráim en hebreo) representa la estrechez, la limitación. No es solo un lugar en la historia, es un estado del alma. Y lo más peligroso de estar en Egipto es que, muchas veces, ni siquiera nos damos cuenta. Nos acostumbramos. Decimos cosas como: “Así soy yo”, “No hay otra opción”, “Tal vez algún día”… y sin darnos cuenta, seguimos esclavos de nuestros propios pensamientos.

El verdadero Éxodo es interno

El relato del Éxodo no es solo un evento histórico, es una metáfora poderosa sobre la vida. No se trata solo de salir físicamente de un lugar, sino de liberarnos de lo que nos mantiene estancados.

Egipto puede ser una relación tóxica, un trabajo que no te llena, un miedo paralizante o simplemente la voz interna que te dice que no eres suficiente. Y así como los israelitas necesitaron un despertar para salir, nosotros también necesitamos abrir los ojos y decir: “Ya basta, merezco algo mejor”.

Pero aquí está el truco: salir de Egipto no es fácil. Porque, aunque suene raro, a veces preferimos lo conocido, aunque nos haga daño, antes que lo desconocido. Es más cómodo quedarse en la rutina que arriesgarse a lo nuevo.

El exilio espiritual: reconocerlo es el primer paso

El verdadero problema es cuando ni siquiera notamos que estamos en exilio. El faraón moderno es esa mentalidad que nos convence de que todo está bien cuando en realidad sentimos un vacío.

La Kabbalah nos dice que el primer paso para la libertad es darnos cuenta de que estamos atrapados. No para quejarnos, sino para poder pedir ayuda. Porque aquí viene una enseñanza clave: el Creador solo libera a quienes quieren ser liberados.

¿Recuerdas la historia? Dios no sacó a los israelitas a la fuerza. Primero, ellos tuvieron que clamar por ayuda. Y lo mismo pasa con nosotros. No podemos salir de nuestra limitación si ni siquiera reconocemos que estamos en ella.

¿Cómo sales de tu propio Egipto?

1. Identifica tu “esclavitud” – ¿Qué te limita? ¿Qué patrón sigues repitiendo? ¿Qué miedo no te deja avanzar?

2. Toma la decisión de salir – No basta con quererlo, hay que actuar. Aunque sea un paso pequeño, muévete hacia la dirección de tu libertad.

3. Pide ayuda – No tienes que hacerlo solo. Conéctate con el Creador, con personas que te inspiren, con herramientas que te fortalezcan.

4. No mires atrás – Después del Éxodo, hubo quienes quisieron regresar a Egipto porque extrañaban la “seguridad” de la esclavitud. No caigas en la trampa de idealizar lo que ya no te sirve.

La tierra prometida te espera

Salir de Egipto es difícil, sí. Pero quedarse ahí lo es aún más. Porque cada día que pasas en tu “zona de confort” es un día que podrías haber estado construyendo algo mejor.

Así que hoy te pregunto: ¿estás listo para dar el primer paso? No tienes que tener todas las respuestas, solo la decisión firme de que mereces más. Porque lo mereces. Y créeme, una vez que cruzas el mar, nunca querrás volver atrás.

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