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¿Sientes Que Algo Te Bloquea? Descubre Cómo Romper Tus Cáscaras y Dejar Brillar Tu Luz

A ver, seamos honestos: ¿alguna vez has sentido que hay algo dentro de ti, una chispa, una luz, que quiere salir pero como que algo la tapa? Como si quisieras brillar, pero te sientes atrapado en una maraña de dudas, miedos, o rutinas que no puedes soltar. Bueno, la Kabbalah tiene un nombre para eso:…

A ver, seamos honestos: ¿alguna vez has sentido que hay algo dentro de ti, una chispa, una luz, que quiere salir pero como que algo la tapa? Como si quisieras brillar, pero te sientes atrapado en una maraña de dudas, miedos, o rutinas que no puedes soltar. Bueno, la Kabbalah tiene un nombre para eso: kelippot.

¿Qué son las kelippot? Básicamente, son como cáscaras espirituales que cubren tu Luz. Imagínalo como una fruta: debajo de toda esa cáscara dura, hay algo increíblemente jugoso, dulce y perfecto. Pero claro, hasta que no rompes la cáscara, no puedes disfrutarlo.

¿Y qué tiene que ver esto con las Diez Plagas?

La Kabbalah nos cuenta que las famosas plagas de Egipto (sí, esas de ranas, sangre y oscuridad) no eran solo para “darle una lección al faraón”. No, no. Fueron un proceso profundo de limpieza, capa por capa, para revelar algo grande: la Luz del Creador.

Cada plaga representaba una cáscara que cubría la energía divina en el mundo. Por ejemplo, la oscuridad física de una de las plagas reflejaba una oscuridad espiritual más profunda. Con cada plaga, se eliminaba una capa de negatividad que bloqueaba el propósito más elevado de la humanidad: conectar con la Luz.

Es lo mismo en nuestra vida. Cada vez que enfrentamos un desafío, ya sea un mal día, un problema de autoestima o una relación complicada, es como si la vida nos diera la oportunidad de quitar otra capa, romper otra cáscara, para revelar lo que somos realmente.

Las Diez Plagas y el Monte Sinaí

Aquí viene lo interesante. En el Génesis, la frase “Y dijo Dios…” aparece 10 veces, y esas palabras representan las Diez Sefirot, que son como las bases de toda la energía del universo. Pero para que esas palabras divinas pudieran manifestarse plenamente en las tablas que Moisés recibió en el Monte Sinaí, primero tuvo que pasar la limpieza de las plagas.

En términos simples: primero purificas el terreno, luego construyes algo hermoso. Es como cuando limpias tu casa a fondo antes de recibir invitados importantes. No puedes conectar con lo divino (o con tu propia Luz) si no te deshaces primero de las capas de caos y negatividad que se acumulan con el tiempo.

¿Cómo rompemos nuestras cáscaras hoy?

Ok, puede que no tengas que enfrentarte a plagas literales, pero en la vida moderna tenemos nuestras propias kelippot:

• Ese miedo a tomar riesgos porque “¿y si fallo?”.

• Esa vocecita que dice “no soy suficiente”.

• O simplemente el hábito de quedarte atrapado en la rutina y no hacer espacio para crecer.

La Kabbalah nos enseña que el primer paso para romper esas cáscaras es reconocer que están ahí. Y ojo, no se trata de criticarnos ni de pensar que estamos “rotos”. No, para nada. Todos tenemos kelippot, y eso no te hace menos. De hecho, significa que tienes una Luz gigante que está esperando salir.

El segundo paso es actuar con intención. ¿Quieres liberarte de un bloqueo? Empieza a cuestionar tus creencias limitantes, sal de tu zona de confort, y conecta con lo que realmente importa para ti.

Tu Luz está esperando

Lo que me encanta de esta enseñanza es que te recuerda algo súper importante: dentro de ti ya está todo lo que necesitas. Tu Luz no se ha ido a ningún lado, solo está esperando que rompas esas capas que la cubren. Y cuando lo haces, no solo brillas tú, sino que iluminas a todos los que te rodean.

Así que, la próxima vez que te enfrentes a un reto o te sientas atrapado, recuerda: ese caos no es un castigo. Es una oportunidad para quitar otra cáscara y revelar más de tu increíble Luz. ¡Vamos, que el mundo está esperando verte brillar!

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