¿Te ha pasado que quieres enfocarte en tu crecimiento espiritual, pero siempre hay algo que se interpone? Un correo por responder, una tarea pendiente, o simplemente el cansancio. Y al final del día, te dices: “Mañana lo haré.” Pero llega mañana… y pasa lo mismo.
La Kabbalah explica que esto no es casualidad. Hay una fuerza, llamada Satán, que no es un ser con cuernos y tridente, sino una energía que nos distrae, nos llena de excusas y nos mantiene atrapados en lo material, alejándonos de nuestra verdadera esencia. Su estrategia es simple pero efectiva: mantenernos ocupados con lo urgente para que olvidemos lo importante.
La historia que nos sigue pasando
Se dice que un rey ofreció a su médico de confianza la oportunidad de entrar a su tesoro y tomar todo lo que quisiera en dos horas. Pero cuando entró, se encontró con músicos tocando la melodía más hermosa que había escuchado. Pensó: “Escucharé solo un momento, aún tengo tiempo.” Pero la música era tan envolvente que cuando quiso reaccionar… el tiempo había terminado.
¿Te suena familiar? La vida está llena de “músicos”—redes sociales, trabajo, estrés, preocupaciones—que nos entretienen y nos hacen olvidar lo que realmente importa: nuestra conexión con la Luz del Creador.
¿Cómo nos atrapa el Satán?
Satán no te detiene de golpe. No te dice “no medites, no estudies, no crezcas.” Lo que hace es susurrarte: “hazlo después,” “hoy estás cansado,” o “no tienes tiempo para eso ahora.” Y poco a poco, sin darnos cuenta, nos roba lo más valioso: nuestro propósito.
¿Cómo podemos vencerlo?
La única forma de ganarle es no darle espacio. Aquí algunas claves que pueden ayudarte:
• Hazlo ahora. No esperes a tener “el momento perfecto.” Dedica unos minutos cada día, aunque sea poco.
• Identifica tus distracciones. ¿Cuáles son esas cosas que te sacan del camino? Hazlas conscientes para poder controlarlas.
• Sé constante. La espiritualidad no puede ser de “a ratos.” La conexión diaria, por mínima que sea, hace toda la diferencia.
¿Qué ganas si tomas acción?
• Una vida con más propósito y claridad.
• La sensación de estar en control de tu destino, en lugar de vivir en automático.
• Paz interior, porque estás haciendo lo que realmente llena tu alma.
¿Y qué pierdes si sigues dejando todo para después?
Pierdes tiempo, oportunidades y, lo más importante, tu conexión con lo que da sentido a tu vida.
Al final del día, el Satán solo puede ganarnos si se lo permitimos. La pregunta es: ¿vas a seguir escuchando la música de las distracciones o vas a tomar acción hoy?

Deja un comentario