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¿Qué significa realmente ‘El Señor es mi pastor’? Una guía para encontrar paz y abundancia en tu vida

Quiero hacerte una pregunta: ¿cuántas veces has sentido que estás luchando sol@, cargando el peso del mundo en tus hombros? A todos nos pasa. La vida puede ser abrumadora, como si todo dependiera de nosotros. Pero, ¿y si te dijera que hay una manera de soltar esa carga sin renunciar a tus sueños? El Zohar…

Quiero hacerte una pregunta: ¿cuántas veces has sentido que estás luchando sol@, cargando el peso del mundo en tus hombros? A todos nos pasa. La vida puede ser abrumadora, como si todo dependiera de nosotros. Pero, ¿y si te dijera que hay una manera de soltar esa carga sin renunciar a tus sueños?

El Zohar y la Kabbalah tienen una respuesta que, cuando la entendí, me cambió la forma de ver la vida: “El Señor es mi pastor”. Pero no dejes que la frase te suene a cliché. Quiero llevarte a un lugar más profundo, uno donde estas palabras no solo te reconfortan, sino que te transforman.

Un pastor que siempre está ahí

Piensa en la imagen de un pastor. No es alguien que obliga a sus ovejas a caminar o les exige que hagan algo imposible. Es alguien que las guía con amor, que cuida de ellas, que las lleva a donde encontrarán sustento. Cuando el Rey David escribió esto en los Salmos, no lo hizo desde un lugar de riqueza o poder; lo hizo desde un lugar de humildad, reconociendo que no necesitamos tener todas las respuestas, porque no estamos sol@s.

En la Kabbalah, el pastor representa esa conexión constante con la Luz del Creador, esa energía que siempre está disponible para nosotros, incluso cuando no la vemos. Pero aquí está la clave: para recibirla, primero tenemos que abrirnos. Tenemos que confiar.

Confiar es soltar el control

Lo sé, confiar no siempre es fácil. Sobre todo cuando sientes que todo depende de ti, de tus decisiones, de tu esfuerzo. Pero aquí está el secreto: no se trata de renunciar a tus metas, sino de entender que no tienes que hacerlo todo sol@. La Luz, el Creador, está ahí para sostenerte.

Cuando dices “El Señor es mi pastor”, no estás entregándote al azar. Estás reconociendo que hay una guía, un flujo de energía en el universo que quiere llevarte a los pastos más verdes, a los lugares donde encontrarás lo que necesitas. Es como respirar profundo y soltar ese peso que llevas encima.

Sustento y humildad

A veces, pensamos que nos merecemos todo, ¿no? Que el mundo nos debe algo. Pero aquí viene una verdad poderosa: todo lo que tenemos, desde el aire que respiramos hasta las personas que amamos, es un regalo. No porque lo hayamos ganado, sino porque el Creador, como un buen pastor, quiere que vivamos en abundancia.

Cuando reconocemos esto, algo mágico sucede. En lugar de enfocarnos en lo que nos falta, empezamos a ver todo lo que ya tenemos. La humildad no es pensar que no valemos nada; es darnos cuenta de que no necesitamos luchar por cada cosa, porque ya estamos sostenid@s por algo mucho más grande.

El equilibrio entre hacer y confiar

No estoy diciendo que te quedes esperando que las cosas caigan del cielo. El pastor guía, pero las ovejas caminan. Tú tienes que moverte, trabajar, soñar. Pero mientras lo haces, recuerda que no caminas sol@. Hay un camino que ya está ahí, preparado para ti. El secreto está en confiar lo suficiente como para verlo.

¿Cómo conectar con este flujo?

La próxima vez que te sientas abrumad@, prueba esto: detente, respira profundo y repite para ti mism@: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”. No lo digas por decir, siéntelo. Imagina que todo lo que necesitas ya está en camino hacia ti, porque lo está. Solo necesitas abrirte para recibirlo.

Tu pastor, tu guía

Cuando confías, cuando sueltas el control y te permites caminar guiado por la Luz, algo increíble sucede: comienzas a ver los regalos que ya están en tu vida. Empiezas a sentirte sostenid@, no porque todo sea perfecto, sino porque sabes que nunca estás sol@.

Así que hoy quiero invitarte a que te reconectes con esa energía, con ese pastor que siempre ha estado ahí. No tienes que tener todas las respuestas ni cargar con todo el peso. Solo necesitas dar un paso a la vez, confiando en que la Luz te llevará exactamente a donde necesitas estar.

Porque cuando confías en que el Señor es tu pastor, no solo encuentras sustento; encuentras paz. ¿Estás list@ para caminar más liger@?

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