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¿Por qué un juramento cambió el destino de Jacob y José? Una lección para enfrentar nuestros mayores retos”ñ

A veces, la vida nos pone pruebas que parecen imposibles. ¿Te ha pasado? Esa sensación de que algo te supera, que no tienes fuerzas ni para intentarlo. Es como si todo dentro de ti dijera: “No puedo”. Pero, ¿y si te dijera que el secreto para superar esos momentos no está fuera de ti, sino…

A veces, la vida nos pone pruebas que parecen imposibles. ¿Te ha pasado? Esa sensación de que algo te supera, que no tienes fuerzas ni para intentarlo. Es como si todo dentro de ti dijera: “No puedo”. Pero, ¿y si te dijera que el secreto para superar esos momentos no está fuera de ti, sino en lo que decides comprometerte profundamente?

Hoy quiero hablarte de algo que me voló la mente cuando lo leí en la Kabbalah: el juramento de José a Jacob. Podría parecer una historia más del Génesis, pero es mucho más. Es un espejo de nuestras luchas internas y de cómo podemos encender en nosotros mismos un poder que ni siquiera sabemos que tenemos.

Un juramento que lo cambió todo

Jacob, ya anciano, sabía que su tiempo en este mundo estaba llegando al final. Pero había algo que le inquietaba profundamente: quería ser enterrado en la tierra de Israel, no en Egipto. Sabía que este deseo no sería fácil de cumplir. Egipto era una potencia; trasladar un cuerpo hasta la Cueva de Majpelá sería una odisea llena de problemas. Pero Jacob no dejó lugar a dudas. Pidió a José, su hijo amado, que le hiciera un juramento solemne: “Prométeme que me llevarás allá”. Y José, con el corazón lleno de amor y respeto, juró.

Ahora, aquí viene lo interesante. ¿Por qué un hombre como José, que ya adoraba a su padre, necesitaba este juramento? ¿No lo habría hecho de todas formas? La Kabbalah nos dice algo increíble: Jacob sabía que el compromiso de palabra era la clave para desbloquear el potencial de su hijo. Ese juramento no era solo un pacto entre ellos; era el acto que encendería en José una fuerza capaz de superar cualquier obstáculo. Era un mensaje: “Cuando jures, te recordarás a ti mismo que puedes hacer cosas que parecen imposibles”.

¿Qué juramentos hacemos con nosotros mismos?

Piensa en esto: ¿cuántas veces nos detenemos frente a nuestras metas porque creemos que son demasiado difíciles? Tal vez te dices: “No tengo tiempo”, “No tengo recursos”, “No soy suficiente”. Pero, ¿qué pasaría si hicieras un juramento contigo mismo, como Jacob lo pidió a José? Algo como: “Voy a cumplir esto porque es importante para mi alma, para mi crecimiento, para quienes amo”.

Un juramento, cuando lo haces desde el corazón, tiene un poder transformador. Es como encender una chispa que activa tu capacidad de hacer cosas extraordinarias. La Kabbalah nos enseña que cada vez que enfrentamos un desafío, es una oportunidad para conectar con la Luz, esa energía divina que nos sostiene. Y ese juramento no es solo un acto simbólico; es el ancla que nos recuerda por qué vale la pena seguir adelante.

Ver desde el amor y no desde el miedo

Ahora, quiero que te detengas un momento y pienses en algo que quieres lograr pero que has postergado porque parece inalcanzable. No lo juzgues. No te critiques por no haberlo hecho aún. Está bien. Todos tenemos esos momentos. Pero míralo ahora desde otro lugar: ¿qué pasaría si le juraras a tu alma que lo vas a intentar con todo lo que tienes? No porque sea fácil, sino porque en ese acto descubrirás una fuerza que ni siquiera sabías que habitaba en ti.

Jacob no hizo jurar a José porque desconfiara de él. Lo hizo porque sabía que ese juramento despertaría en José un poder más allá de sus miedos. Es lo mismo que tú puedes hacer contigo. Cuando te comprometes, sin excusas, algo cambia. No es magia; es transformación.

Tu juramento, tu camino

Al final, la historia de Jacob y José es la nuestra. Es un recordatorio de que, cuando algo importa de verdad, debemos comprometernos a fondo, con amor y sin dudas. Es ese juramento interior lo que nos da el poder de enfrentar los desafíos más grandes.

Así que, la próxima vez que la vida te ponga una montaña enfrente, recuerda esta historia. Y hazte un juramento. No con miedo, sino con amor. Porque si José pudo enfrentar Egipto, tú también puedes con lo que sea que la vida te pida.

Y mientras sigues tu camino, nunca olvides esto: la fuerza que buscas ya está dentro de ti. Solo necesita que la despiertes con un acto de fe, compromiso y amor por todo lo que eres y puedes llegar a ser. ¿Qué juramento estás listo para hacer hoy?

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