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Janucá y Mikets: Conexión Profunda con la Luz que Nunca Se Apaga

Te propongo algo: ¿qué tal si este año dejas que la luz de Janucá no solo ilumine tu hogar, sino que también te transforme desde adentro? Vamos a platicar sobre algo fascinante que, si lo entiendes, puede revolucionar cómo vives estos días de Janucá y el Shabat Mikets. Hablemos de la conexión entre estas dos…

Te propongo algo: ¿qué tal si este año dejas que la luz de Janucá no solo ilumine tu hogar, sino que también te transforme desde adentro? Vamos a platicar sobre algo fascinante que, si lo entiendes, puede revolucionar cómo vives estos días de Janucá y el Shabat Mikets. Hablemos de la conexión entre estas dos luces, porque, spoiler alert: no se trata solo de encender velas.

El Milagro que Cambió Todo (Pero No Como Piensas)

¿Sabías que el primer año después del milagro del aceite, los judíos no celebraron Janucá? Suena raro, ¿no? Uno pensaría que un evento así merecería una fiesta inmediata. Pero aquí está el truco: no la necesitaban. El Rav Israel de Koznitz lo explica magistralmente: estaban tan conectados con la Luz del Creador que los milagros eran su pan de cada día. Literalmente vivían en un estado de unidad divina donde no había necesidad de rituales. Todo era Luz.

El problema fue al año siguiente. La conexión disminuyó, y se dieron cuenta de que necesitaban crear algo para volver a abrir ese canal milagroso. Así nació Janucá como lo conocemos, con sus ocho días, sus velas, y sus oraciones. Pero la pregunta aquí es: ¿realmente quieres conformarte con el “segundo año” de Janucá? ¿O prefieres conectarte al poder del primer milagro, cuando no necesitabas nada más porque ya tenías la Luz?

Milagros Como Normales (Sí, Es Posible)

Un milagro no debería ser algo extraordinario. De hecho, debería ser tan común en nuestras vidas que ni siquiera nos emocione. ¿Te imaginas vivir de esa forma? Para que eso pase, necesitas una conexión constante con la Luz del Creador. ¿Cómo se hace? Bueno, aquí entra el verdadero mensaje de Janucá y la porción Mikets: alinea tu conciencia. No se trata solo de encender velas o leer un texto, sino de sumergirte en una experiencia espiritual que transforme tu percepción.

Lo Que Puedes Ganar (y Lo Que Podrías Perder)

Si eliges caminar por este camino de conexión, aquí está lo que está en juego:
• Lo que ganas: Una vida donde los milagros son comunes. Dejas de depender de circunstancias externas para encontrar alegría o éxito. Entras en un estado de plenitud donde todo fluye.
• Lo que pierdes: El ciclo interminable de expectativas insatisfechas. Adiós a la frustración de esperar que algo “mágico” pase para mejorar tu vida.

Y no es que los rituales no sean importantes. Son herramientas para quienes estamos en un nivel donde todavía necesitamos ese empujón. Pero el verdadero objetivo es trascenderlos.

Cómo Unificarte con la Luz
1. Haz que la Luz sea tu prioridad. Antes de encender las velas de Janucá, tómate un momento para meditar en lo que significa estar completamente unificado con el Creador. Haz que sea más que un acto físico.
2. Reconoce los milagros diarios. Empieza a buscar lo extraordinario en lo ordinario. ¿Despertaste hoy? Milagro. ¿Tienes agua potable? Milagro. Cambia tu perspectiva.
3. Conecta con el Shabat Mikets. Este Shabat tiene un poder especial para amplificar la Luz de Janucá. Aprovecha su energía para elevar tu conciencia.

Un Último Pensamiento

El mensaje profundo de Janucá y Mikets es simple pero revolucionario: no necesitamos esperar a que algo externo nos ilumine. La Luz ya está dentro de nosotros. Lo único que necesitamos es reconocerla y vivir desde ese espacio de conexión. Así que este año, no te conformes con el milagro del “segundo año.” Ve por la experiencia completa, vive en la Luz, y deja que los milagros sean tu nueva normalidad.

El encendido de las velas de Janucá es un momento profundamente espiritual y simbólico, y sigue un proceso hermoso y significativo. Aquí te detallo los pasos esenciales:

  1. Preparar la Janukiá (Menorá de Janucá)
    • La janukiá debe tener espacio para 8 velas en línea recta y una más elevada o separada para el shamash (vela auxiliar).
    • Coloca la janukiá en un lugar visible, idealmente cerca de una ventana, para “publicitar” el milagro de Janucá.
  2. Colocar las Velas
    • Las velas se colocan de derecha a izquierda en la janukiá.
    • En la primera noche, solo una vela y el shamash. Cada noche, se agrega una vela adicional hasta llegar a ocho el último día.
  3. Encender las Velas
    • El encendido es de izquierda a derecha, comenzando por la vela nueva de cada noche.
    • El shamash se usa para encender las demás velas. Nunca se encienden unas velas con otras.
  4. Recitar las Bendiciones

Antes de encender las velas, se recitan las siguientes bendiciones (en hebreo o transliteración):

Primera Bendición (todas las noches):

Baruj Atá Adonai Eloheinu Mélej Haolam Asher Kidshánu Bemitzvotav Vetzivánu Lehadlik Ner Shel Janucá.
Traducción: Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos santificaste con tus mandamientos y nos ordenaste encender la vela de Janucá.

Segunda Bendición (todas las noches):

Baruj Atá Adonai Eloheinu Mélej Haolam Sheasá Nisim Laavotenu Bayamim Hahem Bazman Hazé.
Traducción: Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que hizo milagros para nuestros ancestros en esos días, en este tiempo.

Tercera Bendición (solo la primera noche):

Baruj Atá Adonai Eloheinu Mélej Haolam Shehejeianu Vekiemanu Vehiguianu Lazman Hazé.
Traducción: Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que nos mantuviste con vida, nos sostuvo y nos permitió llegar a este momento.

  1. Encendido
    • Después de recitar las bendiciones, enciende las velas con el shamash.
    • Coloca el shamash nuevamente en su lugar más elevado.
  2. Cantar y Reflexionar
    • Muchas familias cantan el “Maoz Tzur” o canciones tradicionales de Janucá.
    • Dedica unos minutos para reflexionar sobre los milagros en tu vida y en la historia de tu pueblo.

Duración
• Las velas deben arder al menos 30 minutos después de la puesta del sol. Si es posible, evita hacer tareas mundanas durante ese tiempo y mantén un ambiente de calma y espiritualidad.

Este proceso no es solo una tradición, sino un medio para conectar con la Luz y el milagro que representa Janucá.

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