A ver, déjame preguntarte algo… ¿te has puesto a pensar de dónde viene realmente tu esencia, eso que te hace tú? ¿Qué pasaría si te dijera que la relación entre tu cuerpo y tu alma es como un reflejo miniatura de cómo el universo funciona en su totalidad? ¿Demasiado místico? Quizás, pero espera… esto tiene más sentido del que parece, y tal vez, después de leer esto, te quedes pensando en ello mucho más de lo que esperabas.
Imagina que tu cuerpo es como una máquina compleja, llena de piezas que cumplen funciones específicas: los ojos ven, los oídos oyen, el corazón late. Cada parte sabe perfectamente lo que debe hacer, pero ¿quién le da la energía, la chispa? Aquí entra el concepto de alma. Sí, esa fuerza interna que conecta todo en tu ser, un poco como la electricidad en una casa.
Mira, al igual que la electricidad puede hacer funcionar un aire acondicionado para dar frescura o encender un radiador para calentar, el alma, aunque es una sola fuerza, se expresa de maneras distintas en cada órgano de tu cuerpo. Es decir, cuando “enciende” tus ojos, ves; cuando se activa en tus oídos, escuchas. Todo desde una misma chispa. ¿Increíble, verdad?
La magia del Ein Sof: El Infinito en ti
Ahora bien, para los cabalistas, este concepto va todavía más allá. Ellos ven el alma como una conexión directa con el Ein Sof, el Infinito. Pero ojo, el Infinito no es una simple energía caótica; es pura unidad y perfección, y se manifiesta en el mundo a través de los sefirot. Estos sefirot son, por decirlo así, “cualidades” o “vehículos” a través de los cuales el Creador se expresa: la generosidad, el amor, la compasión…
Entonces, el Creador se manifiesta a través de estas cualidades, y nosotros, de alguna manera, también. Tu generosidad, tu capacidad de amar, tu fortaleza… ¿de dónde crees que vienen? Son reflejos de esas fuerzas superiores. Es como si, en el fondo, estuviéramos todos hechos para ser canales de esa luz infinita que el Creador nos regala a través de las sefirot.
¿Te das cuenta de lo especial que eres?
No estamos hablando de que seas “único” solo por decirlo; estamos hablando de que tienes dentro de ti algo que te conecta con lo eterno, con lo absoluto. Es como si tu alma fuera una pequeña chispa de esa energía infinita que mueve todo. ¿No es alucinante pensar que cada vez que sientes amor, generosidad o incluso el simple impulso de vivir, estás conectándote con algo mucho, muchísimo más grande?
Ahora, no estoy aquí para convencerte de que debes ver el mundo como lo ven los cabalistas, pero sí para ofrecerte un vistazo a cómo ellos ven esa conexión entre el cuerpo, el alma y el Infinito. Y si lo piensas, tiene sentido, ¿no? Que tú no solo existas, sino que seas un reflejo de algo tan vasto y profundo. Te da otra perspectiva de tu propio valor.
No estás solo en esto
Quizás, en este momento, te sientas un poco confundido o abrumado, y eso está bien. Reflexionar sobre nuestra esencia, sobre de dónde venimos y hacia dónde vamos, no es tarea sencilla. Pero quiero que te lleves esto: tú tienes dentro una conexión con algo eterno, y cada respiro, cada parpadeo, es una expresión de esa fuerza infinita.
Así que la próxima vez que mires al espejo, no veas solo un cuerpo. Mira y trata de conectar con esa chispa de Infinito que llevas dentro. Es más, cada vez que te sientas apagado, recuerda: tu alma sigue siendo la misma chispa de energía pura, esperando encender cada parte de ti, solo que a veces necesitamos hacer una pausa para reconectar.
¿Te animas a explorar esa conexión?
No

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