Imagínate que estás en una clase magistral de espiritualidad con el maestro Rabí Shimón, el gran sabio del Zohar, y de repente te suelta una bomba: no todos pueden estudiar la espiritualidad más profunda. Así de fuerte y directo. Según él, no es simplemente abrir el libro y ya, sino que hay un requisito importante: la circuncisión. Pero espera, que no estamos hablando solo de un ritual físico, sino de una marca espiritual que te conecta con lo sagrado.
Vamos a desglosar esto para que quede más claro y no suene tan radical. El Zohar nos dice que aquellos que no tienen esta “marca”, este sello sagrado que simboliza el pacto con la Luz (esa energía divina de la que tanto hablamos en Kabbalah), no pueden acceder al estudio profundo de lo más sagrado, como es la Torá, el Zohar y los secretos de la vida. Pero ojo, no es que te estén cerrando las puertas por capricho; es más como un tema de alineación energética.
¿Qué significa tener la “marca”?
No estamos aquí para hablar de cuestiones quirúrgicas, sino de algo mucho más profundo. En la Kabbalah, la “marca” o sello es el símbolo de estar comprometido con revelar la Luz en este mundo. Es un pacto que dice: “Estoy en este viaje, mi misión es traer más conciencia y conexión espiritual al planeta”. Y claro, esto no es algo que se toma a la ligera, es algo que va mucho más allá de las palabras. ¡Es acción pura!
Rabí Shimón lo deja clarito: la Torá no es cualquier cosa, no es un libro de autoayuda que puedes leer mientras tomas tu café en la mañana. No. Cada letra está conectada con el nombre supremo de la Luz, del Santo, bendito sea Él. Es sagrada. Y si no estás alineado con esa misión espiritual, entonces no es para ti.
Pesaj y la Torá: ¡No es solo una cena!
El Zohar nos cuenta una analogía buenísima: en la festividad de Pesaj, no cualquier persona puede comer del famoso Cordero Pascual. ¿Por qué? Porque tiene un significado espiritual importante, está lleno de simbología que solo los que están “marcados” espiritualmente pueden comprender. Si esto pasa con una cena, ¡imagínate con la Torá! Si no estás alineado espiritualmente, no te puedes sentar a la mesa de los secretos de la vida.
Y no es que haya exclusividad para unos pocos, ¡ojo! Es más bien que la espiritualidad profunda no es un conocimiento que puedas tomar a la ligera. Si no estás en sintonía con el pacto de revelar la Luz, ¿cómo vas a conectar con algo tan poderoso? La energía de la Torá es pura y potente, no se puede compartir así como así, sin preparación.
¿Entonces, quién puede estudiar espiritualidad?
Aquí es donde se pone interesante. El Zohar no es cerrado ni elitista. Es más, nos dice que si alguien que no pertenece a este pacto siente una atracción genuina por los estudios sagrados, probablemente tiene un alma conectada con la Luz. Esto significa que, aunque no haya nacido dentro del “club”, su alma está pidiendo esa conexión. A menudo, esto se traduce en un deseo de comprometerse aún más profundamente con el camino espiritual, hasta el punto de querer formalizar esa conexión.
Pero hay una advertencia: quien busca estudiar Kabbalah solo para obtener beneficios materiales está completamente desconectado de lo que realmente importa. Ese tipo de personas no va a poder comprender ni aprovechar la sabiduría, porque su alma no está alineada con la Luz ni con el propósito espiritual.
Resumiendo: ¿Tienes la “marca espiritual”?
Lo que nos dice Rabí Shimón en el Zohar es que no se trata solo de leer libros o asistir a clases de espiritualidad. Es un pacto, una marca energética que te hace parte de un camino mucho más grande: el de revelar la Luz en el mundo. Si estás en esa sintonía, entonces sí, eres parte de los que pueden acceder a esos secretos sagrados.
Y si no estás seguro de si tienes esa “marca”, fíjate en tu corazón. Si tienes una sed profunda por la espiritualidad, si sientes que estás aquí para algo más grande y te comprometes a hacer de este mundo un lugar mejor, entonces, amigo mío, estás en el camino correcto. ¡Bienvenido al viaje de revelar la Luz!

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