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Todo lo que Pasa, Pasa por Algo: La Kabbalah Explicada para Gente Moderna

A ver, imagínate esto: estás en un día cualquiera, te derramas el café sobre la camisa justo antes de una reunión importante. ¡Qué desastre, ¿no?! Ahí estás, bufando y lamentándote de tu mala suerte. Pero, ¿y si te dijera que, según la Kabbalah, ese evento tiene un propósito más profundo y divino? Sí, ¡incluso tu…

A ver, imagínate esto: estás en un día cualquiera, te derramas el café sobre la camisa justo antes de una reunión importante. ¡Qué desastre, ¿no?! Ahí estás, bufando y lamentándote de tu mala suerte. Pero, ¿y si te dijera que, según la Kabbalah, ese evento tiene un propósito más profundo y divino? Sí, ¡incluso tu camisa manchada de café!

La Kabbalah nos enseña que absolutamente todo lo que pasa en el mundo – desde un pequeño accidente hasta los eventos más cósmicos – tiene un propósito divino. No es que el universo tenga una lista de travesuras que quiera hacerte, sino que cada cosa que te sucede es una oportunidad disfrazada. A veces se ve como una bendición directa, y a veces, bueno… se parece más a un regaño cósmico. Pero todo tiene sentido, incluso si a veces parece que el universo está más interesado en tropezarte que en darte palmaditas en la espalda.

¿Por Qué Todo Tiene un Propósito Divino?

Imagina que estás en una obra de teatro gigante. No ves todo el escenario, ni el guion completo, solo tu parte, y probablemente a veces ni siquiera entiendes por qué estás diciendo esas líneas tan raras. Pero ahí está el director (digamos, Dios), que tiene una visión mucho más amplia y sabe cómo cada pequeño detalle encaja en la gran historia. Esa gran historia es la evolución de tu alma y la conexión con la energía divina, la cual es el motor detrás de todo lo que ocurre.

Según la Kabbalah, cada evento es como un pequeño empujón que te dirige hacia donde tienes que ir para crecer, aprender o entender algo crucial. Es como si el universo fuera tu maestro particular de vida, pero en lugar de darte clases en un salón, te da experiencias: algunas que te llenan el corazón, otras que lo desafían, y muchas que te hacen rascarte la cabeza diciendo “¿En serio, universo?”. Pero sí, en serio, todo tiene una razón.

Pero, ¿Qué Hay del Sufrimiento?

Ah, la pregunta del millón. El sufrimiento, en la visión kabbalística, es como la chispa que a veces se necesita para encender algo más grande dentro de ti. ¿Un desamor? Puede que esa relación no haya sido para ti, y aunque duela, está abriendo un espacio para algo mejor. ¿Una pérdida de trabajo? Tal vez es porque ese lugar ya no podía enseñarte más y es hora de buscar algo donde puedas crecer. La Kabbalah dice que la luz siempre está ahí, pero a veces los eventos difíciles son la oscuridad que nos hace buscarla con más fuerza.

Es como si el universo te diera un empujoncito… o, cuando eres más cabezota, un buen empujón hacia el cambio. No porque te quiera ver sufrir, sino porque a veces solo cambiamos cuando las cosas se ponen incómodas. Y a fin de cuentas, cada pérdida y cada obstáculo son realmente oportunidades para conectar más profundamente con esa luz que la Kabbalah llama el propósito divino.

Todo es Magia (Incluso el Caos)

Recuerda eso del “efecto mariposa” que seguro escuchaste alguna vez. Pues bien, la Kabbalah toma un concepto similar: todas tus acciones, tus decisiones y los pequeños eventos tienen eco en el universo entero. Como si cada acto, por pequeño que sea, fuese una piedra lanzada al gran lago del cosmos. Todo afecta todo.

Por eso, cuando te pasa algo aparentemente insignificante, como perder el bus, puede ser parte de una gran cadena de eventos que, aunque tú no lo puedas ver de inmediato, tiene un propósito. ¿Te imaginas que perder ese bus significó no cruzarte con una situación peligrosa? ¿O tal vez para conocer a alguien que de otro modo nunca hubieras encontrado? El propósito divino de la Kabbalah no siempre es fácil de ver en el momento, pero está ahí, y a veces solo hace falta confiar en que hay un plan mayor.

Así que… ¿Qué Hacemos con Todo Esto?

La próxima vez que sientas que el mundo está conspirando contra ti, respira profundo y piensa que el universo tiene un propósito, y sí, a veces parece un propósito muy mal disfrazado de caos. Todo lo que ocurre – tanto lo bueno, lo malo, como lo “ni fu ni fa” – es una invitación a expandirte. La Kabbalah te invita a confiar en el proceso, entender que tú no eres una víctima de las circunstancias, sino que cada uno de esos eventos tiene un propósito para acercarte a la luz, para ayudarte a crecer y para conectarte con algo más grande.

Así que, ¿perdiste el bus? Tal vez el universo solo quería que tomaras el próximo para darte un minuto extra de reflexión. ¿Manchaste la camisa? Quizás era solo para darte la oportunidad de practicar la paciencia. Y es que, como dice la Kabbalah, nada ocurre por azar… así que, la próxima vez, ¡ríete del desastre y sigue adelante, que el propósito divino va contigo!

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