La corrección de los deseos egoístas: El primer paso hacia lo espiritual (con lenguaje relajado y divertido)

Ok, imagínate esto: estás caminando por la vida como cualquier persona, con tus sueños, metas y deseos, y todos empiezan con “Yo quiero”, “Yo necesito” o “Yo merezco”. Suena bastante normal, ¿no? O sea, ¿quién no quiere cosas para sí mismo? Pero aquí es donde la Kabbalah te dice, “¡Alto ahí, campeón!” Porque aunque esos…

Ok, imagínate esto: estás caminando por la vida como cualquier persona, con tus sueños, metas y deseos, y todos empiezan con “Yo quiero”, “Yo necesito” o “Yo merezco”. Suena bastante normal, ¿no? O sea, ¿quién no quiere cosas para sí mismo? Pero aquí es donde la Kabbalah te dice, “¡Alto ahí, campeón!” Porque aunque esos deseos son válidos, si solo te enfocas en ti, te estás perdiendo de algo mucho más grande: la conexión con lo espiritual.

La Kabbalah es una tradición antigua, como ese abuelo sabio que todos quisiéramos tener. Te explica que la vida no se trata solo de acumular cosas para ti mismo, sino de transformar esos deseos egoístas en algo mucho más profundo. Piensa en tu deseo como un coche deportivo súper potente. Sí, te lleva rápido, pero si solo sabes manejarlo para ti, lo más probable es que choques contra el muro del ego. ¡Boom! ¿Resultado? Desconexión con todo lo que realmente importa.

¿Qué son los deseos egoístas?

Antes de meternos en lo espiritual, vamos a aclarar qué onda con los deseos egoístas. No te sientas mal si tienes un montón de ellos, ¡todos los tenemos! Desde que nacemos, el ego está ahí, como ese compañero de trabajo que no se va ni con un café doble. El ego se alimenta de querer más, de siempre buscar qué más puede obtener, ya sea poder, dinero, fama, reconocimiento… y claro, no está mal querer cosas. Pero si te quedas solo ahí, andas en modo “yo primero” todo el tiempo, y eventualmente te das cuenta de que eso no llena, no completa. Es como comer un pastel entero: puede estar delicioso en el momento, pero luego te sientes un poco vacío, y no solo en el estómago.

El truco está en la corrección

Aquí viene la Kabbalah a sacudirte el cerebro: la clave para empezar a caminar en el sendero de la espiritualidad es aprender a corregir esos deseos egoístas. Y no te imagines algo súper complicado o aburrido, ¡no! Es más bien un cambio de enfoque, como cuando estás buscando la foto perfecta para Instagram y decides cambiar el ángulo. La corrección es eso: cambiar de perspectiva. En lugar de preguntarte constantemente “¿Qué gano yo con esto?”, empiezas a preguntarte “¿Cómo puedo usar esto para el beneficio de los demás?”

Es como tener una linterna que solo ilumina tu cara (o tu ego) y de repente decides apuntarla hacia otros lados. Y ahí pasa algo mágico: ¡te das cuenta de que cuando iluminas a otros, el brillo también te alcanza! Eso es lo que los kabbalistas llaman “la conexión con el Mundo de la Luz”, que suena súper místico pero en realidad es más sencillo de lo que parece. La Luz es esa fuente de bondad, paz y armonía que está siempre ahí, pero solo puedes conectarte a ella cuando dejas de ver el mundo solo desde tus ojos egoístas.

El ego y el “Modo Avión Espiritual”

Aquí te va una comparación divertida: el ego es como tener el celular en modo avión. Sigues teniendo tu aparato en la mano, pero no puedes conectarte con nadie, no puedes recibir mensajes ni hacer llamadas. Estás aislado. Eso es lo que el ego hace espiritualmente: te desconecta. Cuando solo piensas en tus propios deseos, es como si pusieras tu vida en modo avión y dijeras: “No quiero recibir más luz, más energía, ni más conexión”. Y claro, eventualmente te quedas sin batería (o sea, te sientes vacío por dentro).

¿La solución? Sacar el celular del modo avión y empezar a conectarte con algo más grande. Y aquí entra la corrección de los deseos egoístas.

Cómo empezar a corregir tus deseos1. Hazte consciente de tus deseos: Esto es lo primero. No puedes cambiar algo que no sabes que existe, ¿verdad? Empieza observando tus pensamientos y tus deseos. ¿Por qué quieres lo que quieres? ¿Es solo para ti o hay una manera de incluir a otros en el proceso? 2. Cambia el “yo quiero” por “yo doy”: No se trata de dejar de desear cosas, pero piensa en cómo ese deseo puede beneficiar a otros. ¿Quieres dinero? Genial, pero no lo veas solo como un fin en sí mismo. Piensa en cómo podrías usar ese dinero para hacer el bien, para ayudar a tu familia, a tus amigos o incluso a desconocidos. 3. Visualiza tu deseo corregido: Este truco es muy kabbalístico. Cuando sientas un deseo egoísta, imagina cómo sería si ese deseo viniera con la intención de compartir, de dar algo a los demás. Por ejemplo, si deseas éxito en tu trabajo, imagina cómo ese éxito puede también generar oportunidades para otros. Al hacerlo, estás corrigiendo ese deseo y poniéndolo en sintonía con la espiritualidad. 4. Acción: No solo te quedes en la teoría. Empieza a practicar pequeñas acciones diarias que reflejen ese cambio de enfoque. ¿Tienes algo extra? Compártelo. ¿Alguien necesita ayuda? Dásela, aunque sea con una sonrisa o escuchando con atención. Es en esas acciones donde empiezas a ver los cambios reales.

La recompensa espiritual

Ahora, te preguntarás: “¿Y qué gano yo con todo esto de corregir deseos?”. ¡Excelente pregunta! Lo que ganas no es algo tangible como un trofeo o una medalla, pero es mucho más poderoso. La Kabbalah dice que cuando empiezas a corregir tus deseos, te conectas con el Mundo de la Luz, que es como decir que te conectas con la fuente de toda felicidad, bienestar y paz interior. Es una sensación de plenitud que nada externo te puede dar.

Es como si descubrieras un “modo turbo” de la vida, donde todo fluye mejor, te sientes más en paz, y las cosas empiezan a encajar. ¿Has notado que cuando haces algo por alguien más sin esperar nada a cambio, te sientes increíble? Eso es una pequeña probadita de lo que pasa cuando corriges tus deseos egoístas. La vida te recompensa con una luz interior que te hace sentir conectado a algo mucho más grande.

¡Transforma tu vida, transforma el mundo!

En resumen, corregir los deseos egoístas no es solo una cuestión espiritual; es una herramienta práctica para vivir mejor y hacer que el mundo sea un lugar más amable. Cada vez que te enfocas en dar, en vez de solo recibir, estás contribuyendo a un cambio global. ¡Y no es broma! Es como una cadena de favores que empieza contigo y sigue creciendo. Y lo mejor de todo es que, cuanto más corriges, más conectado te sientes, y más luz recibes.

Así que la próxima vez que te descubras deseando algo solo para ti, recuerda: la verdadera magia está en cómo puedes compartir ese deseo y convertirlo en una herramienta para el bien común. ¡Y ahí es donde comienza tu verdadero camino espiritual!

Tags:

Deja un comentario